18 de febrero de 2025

Roedores en el cine

 Artículos periodísticos

EL CAJÓN DE LOS RUIDOS

 



      

          Era verano. Un día de esos de julio en los que el sol de fuego te quema hasta la sombra. Como ya tengo aprendido que en esas tardes calurosas, los cines son muy cómodos para pasar a la fresca dos horas, me fui con un amigo a ver una de esas películas intranscendentes que valen para entretener el rato sin comerte el coco.

          Mientras daba comienzo la sesión nos dio por recordar tiempos pasados, en los cuales las salas cinematográficas eran insoportables por el calor que en ellas se pasaba.

          Pues mira por donde, nos quedamos de repente a oscuras, con las luces de emergencia. Como en todas las salas pasó lo mismo por un fallo eléctrico, comenzamos a sudar de tal forma que recordamos y revivimos tiempos anteriores a lo bestia. El gafe de nuestra conversación nos hizo saber de nuevo que los acomodos de este tiempo nos han hecho frágiles muñecos de algodón.

A pesar de esta anécdota defiendo que el cine hoy es un espectáculo sin paliativos. Incluso en una película mediocre, simplemente por el sonido si la música es medianamente aceptable, y la fotografía que hoy es más que digna, pues no se pierde el tiempo. Si por el contrario damos con una de esas cintas inolvidables que todos los años llegan a las pantallas, pues la diversión es completa e inigualable.

         Lo único que me saca de mis casillas y me desazona, encabronándome, es ese ruido de bolsas y palomitas que parecen no acabarse nunca. La moda americana de mascar y roer jodiendo el silencio de los demás, me resulta insoportable. Y todavía cuando das con gente que tiene cierta educación la cosa es pasable a medias. Estos aprovechan la música o los efectos especiales ruidosos para atacar la bolsa de turno con suma rapidez. Pero a otros como les importa un carajo si molestan o no, van y te mascan como si fuera chicle revenido las inacabables palomitas, sorbiendo de la maldita paja el refresco como auténticos gochos de establo.

         Por todo esto, suelo preguntar en taquilla siempre, cuánto tiempo le queda al largometraje en cartelera, para de esta forma programarme el día en que debo acudir al cine. De esta manera, tengo la ilusión de acertar quitándome del medio la molestia de quienes parece que no han comido en la vida.

         La mayoría de las veces me ha salido bien la jugada porque, cuando las películas llevan mucho tiempo, en la primera sesión se suele estar en familia. Como además suelo ir justo a la hora que empieza la proyección, escojo un lugar distante de cualquier ser humano que pueda amenazarme con las rumiantes  dentaduras.

         El otro día me salió mal la jugada. Aunque me distancié del personal, empezada la película llegó una oronda moza que sacó del bolso un hipermercado de chucherías al por mayor. No tuve más remedio que cambiarme de lugar, con tan mala suerte que fui a dar con un prójimo señor que habría tenido mala la noche, porque en cuestión de minutos roncaba resoplando como un poseso. “Las Horas” como obra de arte merecía toda mi atención. Por eso me fui del cine, regresando al día siguiente para gozar con tan extraordinaria película.

         Pese a estas molestias inevitables, el cine es un lugar excelente para frecuentar esas vivencias fantásticas, con las que la vida paraliza sus resortes ante el espectacular mundo de los sueños.

         Posiblemente las palomitas y demás avituallamientos sean necesarios para mantener vivo el mundo del cine y a estos respetables empresarios que corren riesgos en un negocio no muy concurrido. No lo dudo, pero un servidor disfruta más con el cine en silencio.

Publicado en el diario Tribuna de Salamanca en el mes de mayo del 2003



24 de enero de 2025

Amigo Quintín

 



EL CAJÓN DE LOS RUIDOS

J. M. Ferreira Cunquero

 Amigo mío, Quintín García González. Amigo de los que no hace falta conocer personalmente para incrustar en la agenda emotiva donde se guardan, al amparo de las más férreas justificaciones íntimas y en mayúsculas, nombres, gestos y fotogramas de gentes que portan con valentía sus rasgos inconfundibles de hombres de bien.

Hace unos días coincidíamos en ese acto que reunió a tantas gentes de la poesía –cosa desconocida por estos lugares- posicionadas con claridad frente a la guerra. Guerra que nunca llegará a darse en el fondo porque se me antoja imposible calificar como tal a un breve entrenamiento sangriento que se  amparará prepotentemente en la descomunal diferencia de fuerzas entre los contendientes. Eso, en castellano, amigo Quintín, tú lo sabes muy bien, se llama masacre, escarnio, desprecio de la vida humana bajo simuladas justificaciones que invocan miedos abstractos  e ilusos terrores que ni pintados nacieron en mejor instante para justificar ahora inciertos futuros al gusto o la carta.

En esta tierra nuestra, abrupta, de tercos surcos y encinares viejos, de increíbles celajes que pintan al fondo de los paisajes tristeza, brotan en el tiempo repentinos ramalazos, vetas ocultas con aires caciquiles que ansían aún controlar como entonces la palabra y la vida . 

Muchas veces ese personaje ilustre de la vida charra, amigo por siempre eterno de mis mejores horas que es D. Antonio Lucas Verdú, me despiezó con su punzante chispa en tres mil ejemplos de la reciente historia de esta ciudad y provincia, claras pruebas de que siguen vivos y reviviendo los bandos, el puñetazo traidor por la espalda y los listados siniestros, de donde tú, amigo Quintín, va a ser difícil que puedas borrar ya el nombre.

Por eso te he introducido en mi agenda, y he dispuesto que en la casa tu sombra tenga un lugar donde pueda expresarse sin miedo. Alguien que como tú no ha callado ante la lisonja o el ridículo halago de esa pobre troupe de mediocres políticos que estoicamente soporta desde siempre esta tierra, de entrada merece sin reservas mi admiración y respeto.

  ¿Qué podemos esperar de quienes no son capaces de percibir el trasfondo literario o la creación personal que bucea en el alma sin artilugios o boato oropel que arrodille su honor o la dignidad sin reservas?. 

El verdadero trasfondo o el corazón de esta problemática no es otro que esta patología crónica que sufrimos, y que tiene imposible receta cuando no se asimila como un derecho natural del ser humano la libertad de expresar sentimientos sin trabas.

Publicado en el diario Tribuna de Salamanca el 4 de marzo de 2003




15 de enero de 2025

VAYA TELA

 

                                                                     El cajón de los ruidos

Vaya tela

Foto: jmfcunquero


J. M. Ferreira Cunquero

 

La desmemoria tozuda e interesada, sigue elaborando la improvisación en esa bandurria política que resguarda acomodando en sus preferencias, a prestigios acusados de llevarse hasta las velas del velatorio. 

¡Oye tú! Que hasta un fiscal general obvió que llegó a sus manos vía milagrera un móvil, intentando camuflar posiblemente, sabe Dios que minucias tontorronas. Porque lo del PP fue más folclórico vía santos inocentes, cuando a martillazos, más que borrar, le pegaron un palizón a la discografía interna de los pecés.

Pero ahora tenemos en la Codorniz imaginaria de este tiempo, al partido que gobierna pendiente de los condominios judiciales, mientras algunos superministros, istras e istres se desdicen predicando todo tipo de parábolas, homilías y jaculatorias mojigatas.

Lo único que está claro, es que esta oposición que nos bendice, muestra ciertas blanduras en sus pies de barro, frente a un político que domina los terrenos de la improvisación como ninguno antes lo lograra en toda la variopinta etapa democrática.

Al doctor Sánchez, como muy bien dice Reverte, la oposición solo es capaz de hacerle cosquillas en las duras sobaqueras, que nadie como él, ha podido curtir a base de un tenaz empeño en construir su propio personaje.

Y mientras tanto, pues eso, un hermano con suertuda nos muestra cómo puede encontrase un curre vía Internet, mientras supuestamente nuestra Moncloa pudo ser oficina de negocietes familiares a la carta.

Y para colmo del increíble disparate que vivimos, se anuncian leyes caseras para mantener la cloaca bajo llave, no vaya a ser que el repugnante hedor a caradura, delate el inmenso morro que se desparrama como una auto firma de secuaces afortunados que viven a nuestra costa.

Pues eso, que solo nos queda seguir bailando sobre el tablero del chachachá gracias a los músicos del ritmo patrio, que nos tocan hasta el aburrimiento los cachuruelos en la entrepierna.

28 de diciembre de 2024

Estrategias para conservar el momorrio

 

Artículos periodísticos



Estrategias para conservar el momorrio

Foto: jmfcunquero

 

28.12.24

Ostras tú, que cada vez sentimos con más intensidad que esta clase política de la mamandurria más que aburrirnos nos asquea. Cosa chunga, al ser en democracia baluartes imprescindibles de la misma, los políticos que han de dictar, remover y ajustar leyes y derechos.

El caso es que nos encontramos viviendo el insoportable acto teatral en el que unos y otros andan a la gresca miserable de la captación permanente de votos. Todo se basa en ir preparando el mochuelo para aderezar al gusto el potaje electoral.

Ministros que, con una cara dura que recuerda al hormigón, cambian argumentos según convenga ajustar sus propias contradicciones al momento que se vive, desdiciéndose e inventando todo tipo de trácalas con tal de seguir sosteniendo el cuento.

Y del inquilino que hemos metido en la Moncloa, ¿qué decir? Un tipo que se ha creído el personaje que interpreta, gracias a la enorme flor que lleva clavada en su mismísimo...

Una flor regada por quienes mantienen el asqueroso sueño de destruir el estado, gracias a la prebenda de sus cuatro votos, que en forma de crema aceitosa sostienen lubricadas las cerraduras palaciegas del momio nacional.

Aquí se han meado en los miles y miles de muertos de la pandemia los asquerosos medradores de los bajos fondos más destructivos que podamos imaginar, ya que, mientras el miedo nos cercaba, los bolsillos de esa banda de hijos de puta bien organizados sacaban el provecho propio de delincuentes sin conciencia ni humanidad alguna. Y de estas miserias no escapan como cocineros de las mismas los oscuros meandros del poder.

Y ahora vemos cómo se amoldan estrategias para conservar el momorrio, mientras se acomodan a la nueva situación, que brota de quien en los juzgados ha empezado a cantar el tralará de las podredumbres gubernamentales que dejan bajo sospecha a las más altas esferas del hemisferio político.

Pero si miramos hacia la bancada opositora y abrimos el recuerdo cercano, barcenearemos en otros pozos de la corrupción que ahora tratan de cubrir, poniendo en su punto de mira con la máxima acritud a sus rivales, tratando de ganar cacho en esa carrera electoral que vuelve a ser culpable de este macabro festival del disparate que vivimos.

La derecha tiene un cortocircuito interno de tal calibre, que su máximo líder necesita un curso de electricidad intensivo si quiere dar con la cueva donde están instalados los plomos de lo decente.

Y mientras tanto en Valencia siguen miles de españoles esperando recoger las migajas que de momento (como aseguran los damnificados) están perdidas en el laberinto pendular de las promesas. Los culpables de este desastre moran en los dos ¿grandes partidos? arropados por los intereses que dan soporte a una situación que nos hace sentir cada vez con más intensidad que nos siguen tomando por gilipollas.

El caso es que el panorama que tenemos en el horizonte cercano es demasiado preocupante, ya que el sostén de la gobernabilidad de España está en manos de los extremos. Ahora mismo el PSOE depende de la extrema derecha catalana para seguir manejando el carrusel de nuestras desgracias, mientras en la oposición el PP sigue dándole aliento a la otra extremidad derechosa, que crece hacia el visagreo político, que en definitiva (bajo el engaño democrático de las listas cerradas del compadreo) cogerá las riendas de la burra poltronera no tardando demasiado tiempo.

24 de diciembre de 2024

AL OTRO LADO DE LA NAVIDAD

 Artículos periodísticos


Foto: JALL

Al otro lado de la Navidad

·       

J.M. Ferreira Cunquero*

 

 

Estas fechas tan entrañables para el reencuentro, nos motivan a desearle a todo el mundo salud y felicidad, adornándonos con palabras que pueden hacernos suponer que todos somos repentinamente buenos. Sin embargo, estos días no cambiarán realmente las cosas, pues el espíritu navideño, no es más que una diminuta tregua que viene a endulzar cíclicamente de una forma ficticia nuestra moldeable conducta. Puede pasar, incluso, que montemos un escandaloso follón en plena cena, si a la cuñada respectiva le da por reiniciar la conversación en el punto que terminara la del año precedente, cuando le pisamos el orgullo en aquella bronca que nos aderezó el tintorro de conocida marca.

Pese a estas anécdotas que no van más allá del puro trámite de final de año, existe otra Navidad profunda que suele helarnos la blandura del corazón por estas fechas. Desgraciadamente sólo por estas fechas. Esa Navidad soporta ruidos de sables en tenebrosos cuarteles donde al hombre le siegan la palabra o perseguida la conciencia le trituran la poca dignidad que aún pueda quedarle. Navidad en los mugrientos antros donde los jóvenes de cartón ansían inyecciones urgentes de soledad y miseria. Navidad en los pobres surcos palestinos donde ha clavado sus aguijones injustamente una guerra para que infelices los niños se doctoren en odio. Navidad en las enmoquetadas oficinas donde empurados y decentes los dueños del mundo esbozarán los proyectos cual trampas que cercan y cazan si falta hiciera con el dolor del hombre el beneficio ansiado. Navidad de solitarios viejos que sin compaña alguna se nos mueren entre maletas vaciadas sutilmente por el recuerdo. Navidad en las pateras que llegan limosneando a la costa la ficticia ilusión del consumo. Navidad en los ajados rincones donde al hombre torturado le sellan el grito o la hambruna resuelve sin corazón el final de la vida.

La Navidad consigue por sí misma en certeros instantes, silencios únicos que acogen el tañir de invisibles campanas que existen en los poblados que habita con intensidad la tristeza. Campaneros los pobres más pobres menean badajos misteriosos con ahínco, intuyendo que en estos días nuestra occidental compostura es proclive a reconocer nuestra erudita hipocresía. Hemos estrenado el milenio con un amplio currículo de masacres humanas que  refrendan nuestra estado permanente de locura.  

La Navidad horizontalmente alarga un eco interminable que pregona por todos los confines el dolor de las madres que abrazan, a los hijos más fríos, que haya helado jamás con su aliento la muerte. Y así la mesa de los hombres de bien en Navidad, es un símbolo que al menos pone en el abeto visceral de lo que somos, momentos que abren con cierta verdad, las ventanas paisajísticas de los lugares ajenos.

Son estas, fechas que remarcan en su orla peculiar el olor de la ausencia y ese condimento que podría sazonar nuestra razón, con la fuerza real que exigiera a quienes ostentan el poder en nuestro nombre, que expandan y refuercen, el compromiso de lucha contra cualquier signo miserable que establezca la injusticia. Deberíamos adornar el nacimiento de la vida con algo más que este incienso ficticio de esperanza. Esta borrachera de consumo que nos ata al ciclo navideño, quizás sea el vendaje que nos teje el sistema político social para que nuestros ojos no puedan visionar el gentío que deambula preguntando por nosotros en los lugares perdidos, donde se hiela el sueño frágil del hombre.

Pero también la Navidad auspicia el calor familiar que nos reúne y nos abre las páginas de tantos avatares y vivencias, que la nostalgia nos muestra, mejor que nunca, en estos días, lo endebles que somos en las manos del tiempo.

 

 Publicado en el diario El Adelanto el mes de diciembre del año 2006

 


 


8 de diciembre de 2024

Recordando a un franciscano que murió en Damasco: POBRE Y DESAMPARADA SIRIA

 


Con fray Romualdo en los aledaños  de la la Sierra de Gredos


Junto al Éufrates me has mostrado
las llagas sirias de la guerra,
esos clavos que intemporales calan
el dolor de tantos niños que cobijas
en el misericordioso auxiliar de tu presencia.
Del libro Ceremonia de la Luz. JMFC

Hay quienes piensan que, una vez derrocado el dictador sirio, llegan los demócratas. Me pregunto qué será ahora de los cristianos.

Los hijos del Santo de Asís llevan cientos de años en aquella tierra. Son dueños de unas propiedades adquiridas a lo largo del tiempo. Sus iglesias han convivido al lado de las mezquitas, siendo muy respetados por su labor por el resto de religiones que allí han convivido sin problema alguno. En la tv Al Jazeera hemos podido ver cómo Damasco muestra sus calles llenas de gente que festeja este momento. Lo importante es que se ve la ciudad tranquila. 

Esperemos que sea para mejor este cambio, pero que nadie piense que la democracia, como la entendemos nosotros, va a llegar por medio de las armas.

Ahora estarán todos los países vecinos pendientes de meter sus uñas para rascar el oro de las oportunidades y cobrar viejas facturas.

Con Israel y Turquía a la cabeza, el enjambre de intereses que ha llevado a Siria de desastre en desastre a lo largo de su historia, afila sus dientes…

Qué pena que un país tan hermoso, tan empachado de tradición y arte, lo hayamos dejado destruir entre todos de una forma tan miserable. Qué pena me dan los pobres sirios que regresarán desde los campos de refugiados a las escombreras de Alepo…

Qué triste que las miserias humanas sigan propugnando gobernantes de estratagemas oscuras borrachas de odio.

Hoy rezaré por Siria recordando a mi primo Romualdo que dejó su vida en aquella tierra, por la que dio y se dio con cuanto tuvo al lado de los franciscanos.

A pocos días del noveno aniversario de su muerte en Damasco, resplandece su mensaje de paz y denuncia: https://www.youtube.com/watch?v=rUXxYD7-Ki0

27 de noviembre de 2024

UN PROYECTO PARA EL HOMBRE

 

Aledaños de Proyecto Hombre Salamanca - Foto jmfc

UN PROYECTO PARA EL HOMBRE

 J. M. Ferreira Cunquero *

 

           

            Los datos sobre el consumo de droga nos desvelan fríamente que esta sociedad del primero de los mundos soporta unas fisuras que retratan fidedignamente su pastosa hipocresía. Saber que el consumo del polvo blanco asesino cada vez clava con más insistencia su poder demoledor en la juventud de este tiempo es para empezar a plantearse, con profunda seriedad, otras formas de rechazo más creativas que combatan esas estructuras organizadas que distribuyen y alientan el deseo irresistible de caer en ese pozo, donde la personalidad del ser humano se destruye, hasta tal punto, que a veces sólo queda como solución olvidarse del problema, abandonando a su suerte a quienes han caído en la poderosa tela de araña.

            No podemos estar tranquilos sabiendo que la cocaína empieza a ser consumida por chavales de quince años que, sumidos en las primeras  trampas excitadoras de este estupefaciente, acaban regalando la vida por esos instantes que enredan la ficticia necesidad de dar salida a problemáticas sociales que hemos ido creado entre todos.

            Algo más debe hacerse para impedir que los cimientos de la colectividad sufran de forma tan fácil las embestidas de las tramas internacionales, que mueven miles de millones de euros a costa de la salud y la vida del hombre.

            La droga de este tiempo ya no marca necesariamente el aspecto ni la apariencia física de los consumidores. Esto hace más difícil detectar el problema, impidiendo ponernos en guardia cuando comienza el plan invasor a destrozarnos la convivencia con ese ser querido, que ha sido cercado por la blancura traidora.     Cuando los hilos invisibles de la droga entumecen la afectividad y ese ligazón necesario para crecer al lado de la familia, se genera la autodestrucción del individuo como persona, surgiendo una inevitable impotencia al no ser capaces de resolver la dura situación, taponados quizás por ese falso supuesto que nos hacía suponer que la droga sólo causa problemas en otros lugares y a otra gente que nada tiene que ver con nosotros.

            Por esto es imprescindible reconocer y publicitar la extraordinaria labor que desde hace más de veinte años viene desarrollando en nuestro país Proyecto Hombre. Su demostrada eficacia y sobre todo su alentadora invitación a recoger con el abrazo sincero a quienes han sido conquistados por la homicida enredadera mortal, es para plantearnos seriamente que hemos de hacer todo lo posible para animar al menos a que no decaiga la encomiable labor humana de este colectivo altruista.

            De la mano del presidente de Proyecto Hombre en Salamanca, Manuel Muiños, he visitado el centro que, desde hace cerca de dos años, es punto de referencia en la ciudad del Tormes cuando hablamos de esta difícil y a veces incomprendida problemática.

            Es interesante conocer cómo Proyecto Hombre desarrolla sus actividades, bajo la supervisión constante de los terapeutas que se han especializado, más allá de los títulos académicos, en la realidad de la enseñanza que nace de la experiencia de la organización y a través del contacto y la convivencia cercana y constante con los enfermos, que se acercan a Proyecto Hombre buscando su tabla de salvación para salir de ese inmenso océano de tinieblas donde han sido sumidos.

            Es impresionante apreciar en los chavales a primera vista el brillo de la esperanza en sus ojos, entregados a buscar algo más que la comprensión de quienes llegamos allí por casualidad o a conciencia. El lugar y sus condicionantes pueden ser la respuesta que debe darse al problema, cuando éste ha inyectado su intransigente poderío. Por ello es mucho más que hermoso escuchar en un sacerdote como Manuel Muiños que la eucaristía es el motor fundamental que fortalece su pulso sin temblor a la hora de enfrentarse con sinceridad a esta complicada tarea. Hemos de considerar aún más el mérito en este joven cura, cuando Proyecto Hombre es una organización aconfesional, donde lo importante no es el hecho religioso, sino el compromiso de ayudar a crecer como personas a quienes necesitan el preciso empujón para volver a morder la vida con entusiasmo.

El éxito de Proyecto Hombre en cuanto a resultados se consolida en su metódica organización. Cual si fuera un reloj colectivo, internos y terapeutas marcan los ritmos de la convivencia que busca, desde la terapia de grupo y la autoayuda sin contemplaciones, que entre los habitantes del espacio solidario, en igualdad de condiciones y siempre bajo el respeto de las normas que regulan toda la actividad, se fomente con claridad el deseo de reinserción en esta hipócrita sociedad, que sigue mirándose el ombligo mientras es atacada con la virulencia silenciosa por quienes sólo pueden vivir respirando el aire asqueroso del dinero.

            Otra de las sensaciones más intensas que uno obtiene, al conocer Proyecto Hombre, es que sus cimientos se fortalecen en lo práctico desde una ilusión colectiva, que va remendando las imperiosas necesidades que la organización sufre por alzar su frente con la verdad de una seria obligación, que desafía altruistamente lo que las instituciones son incapaces de realizar y conseguir aunque ostenten la obligación moral de dar respuesta a este desgraciado avance del consumo de droga en nuestro país.

            Aunque las ayudas empiecen a llegar a Proyecto Hombre, conseguir más de cuarenta millones de las socorridas pesetas (para entendernos) cada año, es para pensar que la magia de esta gente comprometida es la que solventa lo que se me antoja que debería estar solucionado definitivamente, a priori por quienes tienen la responsabilidad de salvaguardarnos el derecho a la la vida. Por ello amigo lector, es imprescindible que, si este tema lacera las paredes de tu sensibilidad, busques el encuentro con esta organización que precisa, no lo dudes, cualquier tipo de ayuda. No podemos permitir que algo tan especialmente necesario para esta sociedad pueda derrumbarse porque estemos en fuera de juego mirando para otro lado.

Lo grandioso es que cuando Manuel Muiños, como máximo responsable de Proyecto Hombre en Salamanca, se refiere al tema económico, él se escapa hacia los paisajes de los anhelos, haciéndome saber que cada día un voluntario llega desde la calle para dormir junto a los internos en ese afán por conseguir que los chicos no pierdan el contacto con la sociedad, que sigue con todos los defectos y virtudes esperándoles fuera. Muiños le da importancia a los cerca de ciento setenta residentes que han pasado, a lo largo de este tiempo, por Proyecto Hombre en la ciudad charra. Sus ojos de incombustible cura se iluminan con más fuerza cuando rememora los éxitos de quienes lograron vestir de nuevo la dignidad para enfrentarse con ilusión remozada al futuro.

            Es importante que todos sepamos que Proyecto Hombre tiene las puertas abiertas a cualquier ser humano que necesite comprensión y ayuda para resolver su adición u otros tipos de marginaciones o desventajas sociales, que mermen su derecho a ser hombre en igualdad de condiciones con sus semejantes.

            Cuando me despido de Manuel Muiños, haciéndole ver mi reconocimiento a todo lo que hacen, en la modélica institución que él preside, contra la droga, me doy cuenta que está lejos ya de mis palabras. En el calmo jardín que circunda el amplio edificio, dos chavales con la mirada perdida en la ausencia han llegado reclamando su ayuda.

            Camino de la ciudad me conquista la extraña sensación de haber tocado con los dedos del alma la pulpa especial de un atardecer para siempre inolvidable.

 

Publicado en el diario 

El Mundo de Castilla y León en el año 2005

 

13 de octubre de 2024

LA MENTIRA VISTE DE AZUL LOS ASENTAJOS DEL CONGRESO

 

J. M. Ferreira Cunquero

Foto: jmfc

¡Ostras tío! Hasta José Luis Cebrián, el que fuera director y fundador de El País, ha puesto a caer de un burro al gran mentiroso que tenemos momentáneamente de inquilino en la Moncloa.

Ha dicho el experto periodista que el doctor Sánchez está protegido por los votos que salen de los grupos parlamentarios racistas, istas, istas, sin dejar de lado a la extrema derecha catalana. Por esto cuando habla el doctor trolero moncloino de la extrema derecha española, da grima que ponga en olvido que él sigue en la Moncloa gracias a los extremistas derechosos catalanes, dirigidos desde el extranjero por un delincuente que maneja ahora mismo junto a los descendientes de ETA este país.

La gente de izquierdas no vamos a olvidar lo que este tipo, que miente antes de hablar, hizo recientemente con el Sahara en favor de un país que nos tiene cogido por los wuevos, vete a saber por que causa… ¿o se conoce y la callan los lugartenientes de la traca trolera?

Lo del pueblo saharaui abandonado a su suerte por este gobierno de la yenca (izquierda, izquierda, derecha, derecha…) ya lo he dicho en otras ocasiones, para muchos, muchísimos rojillos decentes, será recordado como la gran bajada de pantalones ante un rey africano, a cuenta, repito, de vete a saber de que deslices  con sabor a bajos fondos.

Por esto, para mí los troleras de turno y toda la caterva de mariachis soplagaitas, dejaron de ser de izquierdas para formar parte de la casta que mantenemos los paganos del convite, cual si fuéramos los bobarras del invento.

Claro que al ver y escuchar a Alfonso Guerra y a Felipe González lo que opinan sobre estos mendas de la bancada azul, vuelves al raciocinio, dándote cuenta de que quienes han cambiado la música, son aquellos que de un día para otro, modifican lo que han de revender en la feria de las exigencias chantajistas, haciendo el ridículo parlamentario, una y otra vez con decenas de leyes que no son aprobadas a causa de quienes comparten el pastel del momio político, a base de ociosos intereses repugnantes.

Mantenerse en la silla es vital para quienes saben que en unas próximas elecciones lo de tener coche oficial será un sueño increíble del pasado…

Pero claro, al otro lado tenemos a ese PP estratosféricamente atolondrado, que parece ser que sigue jugando al parchís de los necios, cuando se desdice de lo que firma, sin ceses, ni responsabilidad política alguna. Y es que, si recordamos sus corruptelas del pasado y el machaque a martillazos de los discos duros para escamotear pruebas, da cosa pensar por mucho que nos laven el cerebro, que pueden volver a las andadas como si tal cosa al tocar el pelo del poder.

Empiezo a pensar que seguramente sea el único tontarra que se traga todos los plenos de los miércoles, por aquello de que no me apetece que nadie me cuente lo que prefiero juzgar, aunque sea encambronándome conmigo mismo al ver la tv en casa.

Viendo a toda esa panda de charlatanes, se me hace imposible recordar las tardes madrileñas con las calles medio vacías en los primeros años de la democracia, cuando la gente tenía hambre de escuchar a aquellos políticos inolvidables. Da igual recordar a  diestros o rogelios. Todos daban la nota desde postulados distintos, a la hora de defender y aunar esfuerzos, para acabar con el atasco que sufría este país después de una dictadura férrea y larga del franquismo, cual ayuno cuaresmal a la antigua.

El parlamento ahora es un despropósito en el que la montonera de indoctos están manejando las riendas de nuestros intereses. Si el que interpela pregunta por manzanas, el ministro aludido responde que el farinato con huevos es un manjar de dioses. Y tal diálogo de cabestros, para rematar el festival de los tontos, es aplaudido por los afines, elevando el esperpento al culmen de los despropósitos.

No soy capaz de adivinar hasta donde puede llegar este tren interminable de las infamias manejado por los secuaces maquinistas del embuste… no sé, como esta democracia puede permitirse el lujo de que un gobierno y todos sus resortes, se pongan a defender con mi pasta a una señora particular, que evidentemente está marcada por las pruebas que resaltan su firma en unas cartas, cuando menos de forma asquerosa. Otra cosa es que quede libre de culpa, lo que que me importa una perrunilla untada en el barrizal de los conformismos, porque nadie podrá borrar el hecho más que comprobado, de un fétido olor a metedura de pata con acompañamientos musicales de colegas y arrimados.

Y seguramente lo más demencial es que quienes fabrican el lodo de los bulos (véase a la ministra de la alegría hace unas fechas y a sus compis de bancada), se empiezan a creer que en democracia pueden acabar con la prensa que les contradice, mientras tratan de acomodar la justicia a sus feudales intereses.

Como muy bien afirma Felipe González, nosotros no hemos cambiado para seguir manteniendo el compromiso izquierdoso que delata nuestro pobre pellejo de andaduras. Quienes han cambiado dando tumbos cada cuarto de hora, son aquellos que se dejan manejar por un delincuente bajo el asqueroso y bochornoso chantaje de 7 votos.

11 de octubre de 2024

 Artículos periodísticos


Pintura iglesia Campo de los Pastores de Belén. Tierra Sabnta. jmfc


El obispo y un desconocido mozalbete

Cuando el despiste y la incongruencia

rondan los balcones de lo absurdo

aparece la injusticia como signo

del debate que no tiene explicación.

Del cuadernillo “el arte de ser don nadie”

jmfc

 

Desconozco si un obispo, por ostentar tal cargo, puede tener la conciencia tranquila después de negarle a una de sus ovejas cofrades la hierba y el cerco, mientras a otras, diligentemente, les abre, como si tal cosa, el portón del prado. Parece ser que lo que para unos fue férreamente exigible, para otros es nimio e innecesario papeleo. Vamos, que queda más que claro, que el pastor sigue lamentablemente despistado y algo olvidadizo.

Pero celebro que, lo que no pudo ser con la Franciscana, florezca ahora desde el pequeño atisbo de sensatez que demandamos para nosotros en su día. Lo que se desconoce es si tal cosa ha sido posible gracias a que las cacatúas iletradas, que pudieran asesorar entonces, han dejado de creerse que ostentan el poder de los necios o si tal cosa acaeció por algún tipo de carraspera o crisis gargantológica.

Lo importante es que me complace que lo que se le pidió al obispo en su día ahora otra Hermandad hermana lo haya obtenido sin mayor problema. Claro que tendría que darse alguna explicación que deshaga el maligno pensamiento que da a entender un afán vengativo en quienes no soportan que la lengua salga a hacer footing a su gusto por los territorios de la verdad.

Pero, sobre este entretenido asunto, volveré cuando me plazca, pues las pruebas escritas acomodarán el interés que demande en cualquier momento retirar el apósito que sigue cubriendo con suma diligencia la herida. Y es que lo escrito sigue inalterable como marca testifical o probatoria de lo que sin duda podría afirmarse ante el mismísimo gallo que desgraciadamente sigue en la madrugada de los despropósitos cacareando más de dos veces.

El caso es que prefiero por ahora dejar en olvido esta historieta que rescata a los personajes del TBO, para recordar un atardecer de principios de verano, cuando un mozalbete desconocido me abordó en la puerta de un templo después de haber participado en un acontecimiento literario. Me recriminó, algo enfadado, que en mi pregón de la Semana Santa del año 2015 obviase mencionar la imagen que, según él, es la más agraciada e importante de cuantas procesionan en los días santos por nuestra ciudad. Sin dejarme abrir la boca, aludió a mi desconocimiento y al mal gusto que defiendo a la hora de resaltar la importancia de otras tallas mucho menos carismáticas que la que a él le tiene embelesado.

Lo único que le contesté, como ya he hecho en otras ocasiones, es que en mi pregón mencioné absolutamente todas y cada una de las imágenes que forman parte de nuestras procesiones. Al recomendarle que se leyese mi pregón, vino a decirme que otros pregoneros hicieron lo propio, tiempos atrás, al escamotear palabras que estaban escritas cuando se vieron delante de la gente.

La verdad es que el empecinado mozo me hizo sudar, pero dado su empeño en contrariarme, busqué mi pregón en Internet, encontrando con suma premura esa parte donde la imagen tan importante para él, era mencionada…

Al quedarse sin palabras, simplemente le hice saber que mi intervención estaba colgada en YouTube por dos entidades y que a uno de los pregones grabado en el Liceo (desconozco la razón) le faltaba una pequeña parte. Muy contrariado se despidió dándome la mano mientras me aseguraba que le haría llegar lo que acababa de descubrir a los amigotes que, parece ser, alimentaban como él un gran enfado contra este pobre escribidor de pequeñas cosas.

Este hecho vuelve a abrir ese bote de esencias que guarda viejas rencillas, chismes y bulos que escrituran facturas y malos entendidos. Pero, por otro lado, estas cuestiones de las pasiones humanas y mundanas viven entre nosotros viajando como cosa nuestra en las mochilas de los sentimientos.

El caso es que aquí seguimos iniciando un nuevo curso en este espacio que lleva el marchamo de la libertad como consigna de su andadura, para que la palabra pese a quien pese, siga explorando los caminos de la verdad, que más allá de la mía, es la de quienes, opinando de otra forma, tienen el valor de colaborar en estas páginas que tratan de exponer una pluralidad de sabores y tonos cofrades por medio de la opinión…

Publicado en la revista Pasión en Salamanca: https://www.pasionensalamanca.com/2024/10/el-obispo-y-un-desconocido-mozalbete.html

6 de septiembre de 2024

MACHISMO ARCAICO

 Releo este artículo que publiqué en mi columna de El Adelanto hace tropecientos años y caigo en la cuenta, de que seguimos en la misma trayectoria del fracaso, a la hora de domar a estos mulos retrógrados que ven a la mujer,  un objeto de su propiedad.





Cuando no reconocemos que somos seres egoístas por naturaleza, podemos llegar a la increíble desfachatez de capacitarnos para crear micromundos donde poder diseñar nuestros reinados. Luego es sencillo convencernos de que nuestra palabra es la verdad y de que incluso lo que aseveramos tiene el rango de ley por salir de nuestras intolerantes molleras. El ser humano puede lograr esto e incluso superar todo lo que ha ido sorprendiéndonos a lo largo de la historia.

       Dentro de los componentes humanos injustificables, el machismo es una de esas especialidades grotescas que se esgrimen, cuando se convierte en un signo inherente al individuo que osa autocomplacerse con una absurda lucha por mantener la supremacía del género masculino, frente a esa avalancha de conquistas, para él injustas, que va logrando con toda justicia la mujer.

       El machorro ibérico lo fabricamos en plan hortera cañí desde tiempos inmemoriales y aunque se van dando adaptaciones paulatinas a la época que vivimos, la especie se resiste a entregar sus armas de consumados acaparadores de los espacios de la mujer. Pero qué quieren que les diga, ese machista arcaico y ridículo, a veces puede ser graciosillo, cuando se ve claramente que no va más allá de la apariencia, pues, si aparece la mujer sensata y defensora de sus derechos, se agazapa ridículamente en sí mismo tratando de adaptarse a la situación. Incluso cuando aparece el machito tipo playa convulsión con taparrabos, tarzán a lo burro, podemos reír la gracia por entender que este estereotipo de personaje está en plena decadencia.

       Lo que sí debe preocuparnos seriamente es que el machismo se introduzca en las entrañas de individuos cerrados que no son capaces de cuestionarse su conducta depravada. Si la mujer se convierte en objeto intrascendente, y su dignidad como ser humano cae en la más baja de las humillaciones, sintiéndose presa pasiva de una reivindicación placentera que viene promovida por un obsoleto derecho marital,  deben encenderse todas las alarmas de la autodefensa, pues dejar que una azotea mal alicatada compulse como justificado el acto violento, que brota del instinto más animal del hombre bestia, puede estar inaugurando el preámbulo de una tragedia anunciada. Las mujeres asesinadas impunemente por sus parejas van llenando las páginas de sucesos como una constante. Son necesarias medidas más rápidas y contundentes, a la hora de desplegar esa ayuda necesaria que desatasque, en la mujer aturdida por ese acoso violento, la toma de decisiones. Mientras seguimos educando a los niños en ese camino de la tolerancia y el respeto, esta sociedad tiene la obligación moral de hacer algo más. No puede ser que cada cuatro días una mujer pierda la vida simplemente porque tuvo la desgracia de enamorarse de un espécimen con aspecto de ser humano que se creyó dueño de su existencia. Ver trabada la autoestima, sentir el peso de la violencia y el terror a una sombra sospechosa, que es dueña, por medio del terror, de todos nuestros actos, debe ser tan traumatizante, que seguimos comprobando como que se anula en la mujer el sentido común de forma tan desgraciada que incluso renuncia a la autodefensa natural que podría salvar su propia vida.

Cuando estos individuos despreciables maltratan a sus parejas creyéndose dioses nacidos para poseer y aleccionar, debe haber algún prototipo de respuesta cercana a ese núcleo familiar destructivo que, nos avise de que alguien puede estar regresando peligrosamente a los primeros tiempos de la evolución humana. Ése es el único momento posible para que acudamos a los cuerpos de seguridad exigiendo una rápida intervención en esa vivienda cercana donde una mujer puede estar sufriendo la más ruin de las vejaciones humanas. No intervenir en este tipo de dramas, por precaución o miedo a presuntas represalias, puede llevarnos a que en breves fechas nos sintamos como intrusos dentro de nuestro propio corazón al ir caminando con la cabeza gacha, llorando detrás de un ataúd.


Publicado en el diario El Adelanto el 16.10.2005

24 de agosto de 2024

Apenas somos nada

 

Foto: jmfcunquero


Publicado en mi columna de El Adelanto en el año 2008. Vale para este tiempo en el que todo sigue por el camino que nos va llevando hacia el país 

"de lo peor"


 

J. M. Ferreira Cunquero

 

 

En el discurrir de estos tiempos, en los que madura en el árbol de la desgana todo tipo de carencias idealistas, la escala de valores se sitúa, como fruto caprichoso, sobre el ramaje social del pasotismo más espeso. Así, surgen políticos sin personalidad, que transforman lo que debería ser un acto de servicio temporal, en un medio imprescindible para seguir llevando el cocido a casa. Y claro, de esos mimbres salen los cestos que se acoplan a cualquier repisa, con tal de no ser privados del chollo que, por la gracia de un dedo, les ha sido asignado.

Es la casta de políticos hogareños y bien mandados. Gente sin carisma alguno, que pueda plantar cara a los grandes patronos del partido. De ahí los acuerdos y los cambalaches, que surgen imantados de ese espíritu bobalicón que parece estar de moda. Lo peor es pensar que no podemos hacer nada ante esta desidia que nos hace confórmanos con la pobre letanía de que todos son iguales.

De sobra sabemos que en democracia los políticos son piezas imprescindibles, y que uno se arriesga a que le califiquen de carcamal si te sitúas en cualquier actitud crítica ante el panfletario discurso del poder que vende a medio céntimo el arrimón a las cosechas que, por su misericordiosa opinión, suelen recoger el mismo campesinado de siempre.

Observando este panorama político…, como que el asunto pinta a desesperanza con decorados de pesadumbre a tope, pues quienes nos gobiernan van de bamboleo en bamboleo con todo tipo de amagos y tentativas, mientras que los únicos que pueden dar el relevo andan más impacientes estos días en darle leña en su circo al propio mono,  que en demostrarnos que pueden ser los próximos inquilinos de la Moncloa,

Según vamos avanzando en este difícil tránsito de la concordia, sigo echando de menos a aquellos políticos que, desde la experiencia, ubicaron como prelación en sus disputas el consenso durante los primordiales y difíciles años del principio de la transición. Todo por buscar la avenencia sobre la discordia. Todo por una democracia que nos merecíamos como pueblo, hartos de ir dando tumbos por la historia a bastonazos.

Y como está el horno para cocer nuestra euforia, encima nos salen estos brotes políticos de vanidad, que nos irritan las buenas composturas, cuando comprobamos cómo se pegan asquerosos baños de poder algunos políticos con nuestra pasta, mientras se embadurnan el ego con la más rica variedad de sus antojos. Es mucho más que una simple anécdota la reforma de despachos y el tuneo de automóviles que acentúan en estos nuevos ricachones la desfachatez que, más allá de un mero apunte, empieza a ser un signo de patética corrupción intolerable. 

Por otro lado, hay que taparse la nariz, mientras mirando para otra parte se logra la firma nacionalista que asegura los presupuestos, no vaya a quedar en entredicho la desfachatez gubernamental, que persigue por costumbre la razón a cualquier precio. A estas alturas, ni el más memo de los ciudadanos puede creerse que el PNV apoya el embrollo presupuestario tras un ataque repentino de cordura. Vamos, que los nacionalistas nos salvan a los españoles del cataclismo, gracias a un sentido predominante del estado en el crucial momento que nos rescata a todos de la crisis. ¡Venga ya!, que somos mayorcitos y el merengue de tantas milhojas desde hace tiempo nos empacha.

Claro que, cuando nos enteremos de los costes que sufragan con demasiada alegría estos deslices, estaremos como figurantes en la preparación de otra comedia. El caso es que, una vez más, el compadreo y el regalo de carantoñas a quienes nos emborrachan con sus lágrimas de cocodrilo en tantas ocasiones, vuelve a emular el reestreno de un sainete con final más que presumible.  

Eso sí, mientras tanto, los dos grandes partidos se empeñan en tejernos la humareda con todo tipo de cortinas para que la bruma nos envuelva en las palabras sin meollo, que nos resignan a palpar que ante tata impotencia apenas somos nada.

Publicado en el diario El Adelanto el 30-210-2008

11 de agosto de 2024

QUEVEDO ESTUDIO DERECHO EN SALAMANCA

 

QUEVEDO ESTUDIO DERECHO EN SALAMANCA

 

 


Este es Quevedo. Estudió derecho en la USAL y si tal cosa no fuese asimilada por incrédulos de poca monta, puede aportarse certificación de que durante cinco años se pasó la vida mirando apuntes bajo un flexo. Cuestión esta no muy distinta a lo que suelen hacer muchos estudiantes que holgazanean, al descubrir la gran juerga que en esta ciudad por cualquier causa se monta.

Sabios doctores en la materia, han concluido que a Quevedo le viene ese subidón incontenible cuanto huele papel o cercana la luz para miopes. Ronronea el condenado dando a entender su deleite, al seguir adivinando que puede esconderse en esas páginas que algunos humanos movemos y miramos de forma convulsiva.

Actualmente tiene 18 años y puede apreciarse en su comportamiento que se mueve plácidamente como un señor por la vida sobre la que maúlla y salta cuando le viene en gana.

Respeta los muebles, los sofás y las cortinas. Es amigo de moscas y mosquitos, de mariposas y mariquitas.

Cuando por casualidad hace años, coincidió en un viaje de estudios con un ratón de buena familia, le hizo una generosa oferta como letrado, pues el diminuto roedor estaba metido en pleitos con un congénere que no abonaba el alquiler de una pequeña hura.

 

“Todo un personaje este rey de la casa, que obedece cuando le viene en gana dejando claro al mirar a la cara que entre estas paredes el es quien manda”.

 

Nota. -Quevedo murió hace años y aunque no entandamos el misterio, notamos que sigue vivo por la casa.

J.M. Ferreira Cunquero

9 de agosto de 2024

DESCUBRÍ EL SONIDO DE LAS METRALLETAS

 

 DESCUBRÍ EL SONIDO DE LAS METRALLETAS

Acaeció un mes antes del morir Franco cerca de donde vivía

J. M. Ferreira Cunquero



Aquella noche la niebla cubría la ciudad dejando un halo de misterio en sus calles. Estaba escribiendo un artículo para la revista en la que colaboraba por aquel entonces, cuando mi compañero de habitación me hizo saber que habían sonado varios disparos en las proximidades de nuestra ubicación.

Joan se cabreó de forma despiadada conmigo cuando le respondí que seguramente su fantasía era producto del sueño… pero no habían pasado ni diez minutos, cuando escuchamos un montón de disparos. Inmediatamente la noche se desquebrajó por una sucesión de ráfagas de metralletas, que procedían del cuartel de la policía armada que se asentaba por aquel entonces en el barrio de la Verneda.

Nos vestimos a toda prisa y salimos corriendo hacia la calle Guipúzcoa, que distaba a menos de doscientos metros, de aquella pensión en la que pernoctábamos en aquel mes de octubre de 1975.

Pese a la niebla que en aquellas horas fríamente se había espesado, pudimos ver un coche, quiero recordar que de la marca Morris, empotrado en el escaparate de un comercio. Es curioso, pero después de tanto tiempo, dudo si aquel auto de color rojo estaba como lo recuerdo entre prendas de vestir o si había quedado atravesado en la acera.

Lo que no puedo olvidar fue la imagen terrorífica de ver a aquella pobre gente machacada a tiros. Muy cerca había un Land Rover de la policía, con los cadáveres de dos o tres guardias abatidos por los centinelas del cuartel.

Minutos después de nuestra llegada, la policía comenzó a acordonar la zona y con aquel estilo fachorroide que vestía la época, fuimos expulsados de la escena macabra. Uno de los policías con el que coincidíamos en el restaurante El Bosque, muy cercano al lugar del suceso, nos aconsejó que no sacáramos la lengua a paseo sobre lo que habíamos visto y que nos fuésemos inmediatamente a casa si no queríamos ser detenidos.

Esta curiosidad seguramente de periodista frustrado que visto desde siempre como algo intrínseco a mi forma de ver y entender la vida, hizo que entrase en contacto con un policía conocido con el que había compartido mantel muchas veces y con el que pude tener largas charlas, sin que nunca supiese mi compromiso militante con la actividad sindical clandestina.

Me contó bajo secreto, (después de prometerle que ni la almohada conocería nunca lo que me iba a relatar) como habían sucedido los hechos que tenían consternada a la ciudad catalana aquellos días.

Efectivamente mi compañero de habitación escuchó los dos o tres disparos que posiblemente fueron un señuelo, para lograr que se desplazase aquella pequeña lechera policial a la zona. Posteriormente los autores de aquellos disparos en plena fuga, cuando pasaban frente al cuartel, dispararon contra el mismo, amparados en la niebla. Los policías que hacían guardia, repelieron los disparos creyendo que los terroristas iban en aquel Morris, ocupado por tres o cuatro personas que regresaban a Barcelona después de un evento familiar, en algún lugar de la provincia catalana. Entre la niebla, la confusión hizo posible que los centinelas también disparasen contra el coche ocupado por sus propios compañeros, cuando regresaban al cuartel.

Al día siguiente, los periódicos narraban aquel suceso como solía hacerse entonces, tapando y aderezando la noticia como mejor convenía a los intereses que, en aquel tiempo gris, seguían manipulando todo lo que tenía que ver con las actuaciones policiales. Los hechos sucedieron un mes antes de la muerte del viejo dictador, amparados en aquella época de negrura, silencio y miedo, bajo la que se amparaban unas actuaciones policiales dignas de ser recordadas como verdaderas páginas de la España negra del final de la dictadura franquista.

Narro esta vivencia al encontrar curiosamente en Internet uno de los periódicos que daban cuenta del suceso, con detalles curiosos, que dejan ver con claridad la manipulación de la noticia:

https://www.marchaa.es/es/coleccion/archivo-linz-transicion-espanola/ficha/cinco-muertos-tiroteo--linz%3AR-51772


25 de julio de 2024

DÍA DE SANTIAGO EN FIGUERUELA DE ABAJO (Zamora)

  DÍA DE SANTIAGO EN FIGUERUELA

 

 

Esta mañana, he escuchado las campanas de Figueruela de Abajo en un repique memorable de mi padre, que como campanero, sigue en lo más profundo de mi corazón, sobre el campanario más hermoso y especial que jamás se construyera para iglesia alguna.

He podido oír de madrugada, desde el sobrao, a mis tías Avelina y Benilde junto a mi abuela Gregoria preparando el festejo de mi abuelo. Sí, hoy es el día de Santiago, la fecha más importante de mi infancia, referencia de mis raíces asidas a los surcos de la tierra alistana.

Hoy, al atardecer llegarán los guardiñas portugueses a felicitar a mi abuelo, mostrándome otra vez, como se le recordaba y quería por sus labores como carabinero de fronteras. Hoy mi abuela materna, aquella ti Rosa que emanaba santidad en todo lo que tocaba, me referirá como mi abuelo hizo la vista gorda muchas veces, para que su hermano, el ti Marcos, pudiese traer y llevar por la raya el sustento de los suyos.

Hoy, mi tío Eleuterio, nos volverá a dar plantón en la comida, porque andará metido en sus asuntos camperos, buscando reencontrarse con sus esencias o, porque debajo de su nogal preferido habrá encontrado felizmente sus infatigables sueños.

Y mañana, como espero verme mañana junto a los cunquerores, celebrando el santo de mi madre. Que impaciencia por hincar el diente en esa carne alistana que poca gente preparaba como mi tía Antonia. Y esperaré aquel cuenco de moras, que traerá con su inigualable sonrisa mi primo y hermano Ricardo.

Si, mañana aquella pastorcica que vivió desde los 12 años en la soledad del monte, ya no sentirá el miedo del anochecer al lobo, porque con los ladrillos del alma la rodearé elevando una corraliza de amor inexpugnable.

Alguien dijo de mí en la presentación de uno de mis poemarios, que seguía encerrado en una niñez hermética que aunque nadie podía abrir, la regalaba de forma continua. Tenía razón.

Pero hoy es cuando más broto en niño, cubierto por la necesidad de verme en Riguero, observado con ojos infantiles, como la burra da vueltas a la noria mientras el agua limpia del pozo riega las enredaderas de la vida.

Hoy es el día de los míos, la reaparición de todos los que desde el otro lado de las horas, siguen a nuestro lado susurrándonos el amor a la tierra. Cunquerones y Ferreiras en el mismo abrazo que los estrecha en todo lo que soy y tengo.

jm ferreira cunquero