EN EL ALCARAVÁN 4

14 de junio de 2018

RECORDANDO AL GRAN WILI


Recordando al gran Wili con suma tristeza, pero con la alegría de haberlo conocido, reproduzco un artículo publicado en el periódico TRIBUNA DE SALAMANCA el 22 de agosto de 2003.
Lo lamentable es que mis predicciones se han cumplido y una vez más se nos fue uno de los ilustres personajes de esta tierra, con un tesoro de recuerdos irrecuperables.
Amigo Wili, donde estés, porque has de estar, sigue contándole al viento y a la luz de las estrellas lo que sabes...que hemos de reunirnos y mirar juntos el índice de tu pasión inacabada hasta darnos a conocer lo que atesoras.
Descansa en paz y en la paz de la memoria, te prometo, que tendrás un lugar hasta que volvamos a encontrarnos...

Wilii primero el grande

Salamanca es una ciudad que en si misma engendra unos peculiares vínculos con cierta gente de renombre, que en cada momento histórico ha venido  avalando su fama de epicentro cultural del suelo patrio. Si damos un repaso por las distintas épocas vividas por nuestra fecunda universidad en el pasado, nos encontraremos con esos nombres casi míticos de la literatura y del pensamiento, que aquí y desde aquí, dejaron su sello inconfundible sobre las páginas inolvidables de la historia.
Otras gentes engrandecieron nuestro entorno con su personalidad, y al irse dejaron entre estas piedras un recuerdo de su paso inolvidable. En años recientes podíamos destacar o recordar a Gonzalo Torrente Ballester o Enrique de Sena. El primero como gran novelista, reconocido por todos, y el segundo como periodista y experto conocedor de los avatares curiosos y posiblemente desconocidos de la reciente historia de la ciudad.
En la actualidad Salamanca no es ajena a otros personajes dignos de ser mencionados por su labor destacada en los distintos campos de la investigación, la literatura o el ensayo. Los doctores Barbacid y Santos, el Director de la Real Academia de la Lengua don Víctor García de la Concha, el pensador y humanista don Alfonso Ortega Carmona, o ese poeta ya reconocido como uno de los más importantes del panorama literario actual como es don Antonio Colinas. Seguro que hay más personajes dignos de ser mencionados. Seguro
         Hoy quiero destacar y recordar a ese tipo extraordinario y buena gente, que es Don Guillermo Herráez, más conocido, o muy conocido como el gran Wili. Generador de simpatía por su forma de ser abierta, y sobre todo por ese cariño que de el eclosiona cuando te lo encuentras desnudando con pasión callejuelas, frisos o esquinas. Su único afán, es el de seguir gestionando un aprendizaje continuo sobre cualquier aspecto de la ciudad y su historia, sus gentes y sus recuerdos.
         Sus chascarrillos como el dice, nos sorprenden a veces por descubrirnos aspectos extraños y desconocidos de cualquier calle, blasón o ventana que no queda ajena al galeno autodidacta y estudioso. Filósofo de las cosas sencillas de siempre, es un ameno compañero de tertulia a pie de calle, cuando te expone la nueva anécdota descubierta, o el último recuerdo curioso sobre algún pedante protagonista del señorío charro.
         Su sonrisa suele ser abiertamente cómplice, al destapar el desconocimiento supino que uno padece sobre las tradiciones o los pulsos íntimos de la ciudad, presintiéndose en él cierto gozo entrañable, cuando te explica con rigor detallado sus últimos descubrimientos.
         Como amigo, es un tipo cercano que se merece el halago y el más entrañable de los reconocimientos. Como personaje único e intransferible, empieza a reivindicar una atención más acertada de las instituciones públicas de la ciudad. En esto Salamanca sigue dando la nota. No es posible que alguien con una memoria infalible y fiable como la suya, no esté ya confeccionando sus memorias para que no queden perdidas en la tarde de los tiempos, puntualizaciones, anécdotas, e historietas que puedan hacernos ver nuestra historia cuando menos de una forma diferente y divertida.
         Por eso recuerdo con rabia en este atardecer helmínticamente raro, a Enrique de Sena, o Antonio Lucas Verdú, entre otros, como fuentes que hemos dejado en olvido sin haber logrado saciar en ellas nuestra pobre sed de ilustración cercana.
         El caso es que al gran Wili, lo tenemos ahí, dispuesto a introducirnos el dedo en la llaga, a poco que le insistamos. Si esto no ocurre, gracias una vez más a que son como son, los que tienen poder para llevar a cabo estos proyectos culturales, para mi imprescindibles, al menos seguiremos gozando los amigos y conocidos, de su implacable disponibilidad a hacernos más agradable la vida. No puedo terminar amigo Wili, sin la osadía de erigirme en portavoz de tus innumerables amigos para darte las gracias de forma pública por ser quien eres en este mundo demencial donde seguimos fabricando como auténticos idiotas la incomunicación y la apatía. 
          

19 de abril de 2018

NUESTROS PUEBLOS SE MARCHITAN



Los campanarios desde lejos erguidos, con las frentes altivas dominando el paisaje, incitan a penetrar en ese mundo rústico que la tierra castellano leonesa distribuye por sus contornos como algo consustancial a su propia existencia. Pueblos que en la lejanía del horizonte y muchas veces bajo este cielo, padre y señor de Castilla, nos hacen suponer la magia del pincel de los tiempos sobre esos decorados únicos que alimenta como un tesoro esta tierra.
Iglesia de Flechas. Aliste ( Zamora)
Por esto y por otras razones emotivas y entrañables es por lo que debe dolernos en lo más profundo ese abandono que lentamente ha ido corroyendo al mundo rural. Es conmovedor ver esos pueblos exhalando por el multiforme paisaje castellano la irreversible decadencia que lentamente les hace agonizar, hasta borrarlos incluso del mapa en el más lamentable de los olvidos. Algunos ya son simplemente figuras fantasmagóricas en el horizonte desolado, que se fueron apagando cuando la tierra advirtió sobre su piel de contrastes la ausencia del hombre. Hombre y tierra como simbiosis inseparable del argumento esperanzador que mueve la vida.
        
Pese a todas las discusiones y debates, que sobre este tema se suscitan continuamente tratando de buscar culpabilidades, (sobre todo entre la clase política) creo que nadie tiene responsabilidad directa en este trágico destino que perciben muchos pueblos como una metamorfosis crónica que les lleva hacia una irreversible desaparición. Es el propio sistema económico-social que hemos creado, el que va engullendo todos los aspectos o fenómenos que contradicen o presuponen un ataque a esa aspiración prioritaria del consumismo, que nos obliga a vivir bajo el amparo de su red tentadora.
         Cuando la comunicación ha roto definitivamente las distancias y la información es una sugerencia imperativa que nos adecua en los cercos de un mundo idílico que nos atrapa, es difícil  salvarse del modernista abrazo del tiempo. Los jóvenes de nuestros pueblos tienen el mismo derecho a esta aspiración de subirse  en el tren incitador del consumo y la prisa. También por razones de estudio y otras influidos por la parafernalia publicista o el deseo de muchos progenitores de lograr que sus hijos no queden atados a las exigencias del complicado sector agrícola-ganadero, es por lo que en otros casos los jóvenes abandonan el ámbito rural.
Pero claro, una cosa es que la clase política no sea culpable directa en el fondo de la despoblación que sufren los pueblos y otra muy distinta que no se pongan todos los medios precisos para mimar, apoyar y ayudar a quienes todavía luchan desde el entorno familiar con todas sus fuerzas por no huir de los surcos que comparten con ellos la vida desde que nacieron.

Las migajas europeas no bastan para solucionar las diversas problemáticas que padecen los pueblos. Principiando el siglo XXI, los camiones cisterna siguen apagando la sed Cunqueuerode muchas poblaciones. La atención médica en diversas zonas es alarmantemente deficiente. La enseñanza o la incomunicación absoluta cuando caen cuatro copos de nieve es otro problema reiteradamente añadido.
Hemos de reconocer en las gentes de estas poblaciones que sufren la decadente situación del abandono a los auténticos héroes de este tiempo. Ayudar a la escasa pensión de autónomo con los productos exprimidos a la tierra con dureza, merece una atención prioritaria en quienes tienen la obligación de que la equidad entre los ciudadanos no sea sólo letra escrita con llamativos luminosos constitucionales. Sobran ya promesas y palabras. La imaginación decisiva de los políticos tiene que reconvertir esta situación lamentable en una vía con futuro, que genere en la escasa juventud del mundo rural la certeza de que es posible disfrutar de los medios precisos que satisfagan las necesidades imprescindibles.  
Publicado en el diario ABC de Castilla y León en el año 2004