EN EL ALCARAVÁN 4

31 de octubre de 2009

CHORIZADA PUNTO ES





J. M. Ferreira Cunquero

La gaita de la corrupción sigue resoplada con tanto tesón por las asquerosas ventoleras del oportunismo y el pelotazo, que no paramos de bailar la jota “gurtelera” sobre el escabroso rellano del venid y vamos todos. Lo peor es que levantas dos piedras y aparecen mil gaiteros y otros tantos monigotes con pinta escandalosa de chorizos. Es la probadura morcillera de los indeseables, que se adhiere a las demócratas cocinas, cual parásita miseria que merece ser correspondida con el más categórico de los escarmientos.
Decía mi abuela que lo mejor para el embutido, a parte del atinado tiento, es darle durante muchos días buena sombra. Por esto se me ocurre que, una vez destazado el cerdo, lo mejor es abrir el trullo y que allí se pudra el colesterol que nos arruina, más que el riego coronario, la esperanza y la paciencia.
Mientras asistimos a la presentación por capítulos del caso Gürtel, es imposible que sepamos, tal como se mueven estos variopintos figurones del choriceo, el final que nos espera. Para colmo reaparece, acompañando al esperpento, la tragicomedia de El Ejido, el serial de Caja Madrid con los populares a la gresca por un ponme a no sé quién en aquel puesto, y otro montón de longanizas aderezadas en Cataluña con toda una gama de pimentones y pelajes.
No es fácil augurar lo que nos queda descubrir en este fangal del desastre, donde los chufleteros, pondrán a todo ritmo el ventilador de la mierda, para enmarañarnos la opinión, hasta que nos emborrachemos a lo bestia con el socorrido licor de la tontuna.
De sobra sabemos que la mayoría de los políticos son honrados, y que la presunción de inocencia es un valor indiscutible en el estado de derecho, prevaleciendo por encima de montajes y juicios que prejuzguen sin compasión, con zafio marujeo, a quien puede ser (por muy casposo que parezca su bigote) inocente.
El problema es que, aunque reconozcamos esto y lo propaguemos con todo lujo de detalles, el hedor a excrementos, con inmunda intensidad, ya nos avisa de lo próximos que están los muladares, donde se revuelcan tan alegremente los desvergonzados hijos de la mismísima basura.
Eso sí, mientras el tufo nos invade la despensa, el líder de la oposición no acababa de entonarse en el papel que por responsabilidad le corresponde. Y es que ha dado la impresión de recetarnos, como remedio a tanto desbarajuste partidista, la tibieza y la neblina embaucadora que anhela absurdamente propinarle una paliza a la verdad. Mal asunto es este, cuando una parte de la prensa y la justicia, con sobrado empeño, se proponen descubrir toda la escoria que se oculta en las trastiendas políticas, donde viven como facinerosos reyezuelos los mamones de este embrollo.
La dantesca situación que nos ocupa, más que intolerable es insostenible, cuando percibimos que toda esta calaña de corruptos entra en la cárcel por pura cortesía, para cambiar, como si fueran cromos, los euros bien guardados por unos años de esparcimiento a la sombra. ¿Pero de qué va esto? ¿A qué jugamos con estas ceremonias blandengues de una ley que no es capaz de devolvernos casi nunca lo que en nuestro morro se nos roba?
Para estas respuestas lo más interesante es escuchar a los intelectuales demagogos que, con tal de defender el tenderete, te ponen cataplasmas de insulsa palabrería, como vulgares voceros de la causa tonta. Mientras tanto ya lo vemos…, por todas partes empiezan a brotar las habas que pueden pudrirnos en el cesto de repente la cosecha.
Eso sí, estos sainetes nos hacen olvidar el paro, que sigue dándonos más caña en los lomos que la tan cacareada gripe A.

1 comentario:

  1. Un ciudadano que por ser honrado no estuvo nunca en la política ahora puede aplaudir artículos como el suyo y ciscarse totalmente en los indeseables chorizos que cual setas proliferan por nuestros lares. Ah y al menos algunos pasan por el trullo que aquí en Cataluña el inefable Millet se esparce a sus anchas por los prados de La Atmella sin problema alguno gracias a un juez del pueblo... de su pueblo claro.
    Un saludo y brillante de verdad su artículo. Yo para poder respirar algo mejor me dedico a la poesía que no da pelas pero alimenta el espíritu.

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