EN EL ALCARAVÁN 4

10 de agosto de 2006

“Rincón de encuentros”

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J. M. Ferreira Cunquero*

Iba a quedar un día de estos con José Amador Martín, para que me regase la memoria con algunos datos y escribir con cierto rigor sobre aquel programa que él dirigía en Radio Popular por los años 80.
Imagino que ese maestro de poetas que es Emilio Rodríguez, como director de la emisora, tendría mucho que ver en que el espacio se mantuviese en las ondas durante bastante tiempo. Tampoco puede olvidarse que Ricardo Fernández, como director de programas, fue otro imprescindible valedor de aquel “Rincón de encuentros”, que llegó a erigirse en referencia radiofónica de todo lo que acaecía culturalmente en Salamanca.
Recordar aquel tiempo, en que la radio no tenía locutores estrellas como los que ahora acaparan, bajo pretextos publicitarios, los horarios más convenientes, es retroceder a épocas en que la escasez de medios era suplida por la profesionalidad de quienes manejaban los controles, en mutua complicidad con la inteligente improvisación de quienes se ponían frente a un micrófono, para cantar y contar, agradablemente, con la buena dicción de sus voces, las cosas que acaecían cercanas al interés ciudadano. Conchita San Román, Ricardo Fernández, Orestes Bazo, Vicente Herrero y otros se convertían en invitados entrañables en aquel hogar, que todavía estaba dispuesto a combatir, bajo la premisa de una corresponsabilidad agradecida, la manipulación del cajón televisivo, que entonces sólo era un atolondrado aspirante a este doctorado popular, que ahora remueve la mierda más nauseabunda de nuestra sociedad consumista.
Amador Martín era un comunicador osado, con una voluntad férrea e infatigable, para lograr que su programa “Rincón de encuentros” no se quedase en un noticiero cultural intrascendente. Como escritor y poeta, tenía la facilidad de preparar aquellos excelentes guiones, que conseguían hacer partícipes a los invitados de aquel ambiente de mutua complacencia.
Por “Rincón de encuentros” pasaron entre otros: Amancio Prada, Julio Llamazares, Aníbal Núñez, Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sánchez Matilla, Charo López, Martín Patino, Soto del Carmen, Félix Grande, Ledesma Criado, apareciendo de forma habitual por los viejos estudios de la Plaza Mayor el poeta Claudio Rodríguez y el escritor Gonzalo Torrente Ballester. Junto a ellos, personajes desconocidos, como una tal Rosi de Palma, nos dejaban perplejos por su delirante desparpajo; aunque especialmente recuerdo la memorable entrevista realizada a un locutor que, por aquel entonces, acababa de subirse a la colina de su maravillosa locura. Como Jesús Quintero, muchos de los entrevistados reconocían que aquel formato de programa les resultaba tan agradable, que el tiempo se paralizaba, pues en aquel “Rincón de encuentros” surgía el impagable placer del disfrute, cuando se logra desnudar, a través de la conversación, el preciado interés del afecto.
Sin duda alguna, el carisma de la humildad, que viste como pocos José Amador Martín, fue la clave de que la gente más guapa de la cultura que visitaba nuestra ciudad acabase formando parte de aquel proyecto pertinaz a la hora de proseguir la conquista de nuevos horizontes culturales.
Pasado el tiempo, sigo sin comprender cómo Amador Martín puede estar sumido en esa zona silenciosa, donde palpita ingratamente la desconsideración hacia alguien que pudo demostrar, con extremada sencillez, su empeño en conseguir un pedazo de la difícil parcela de la comunicación cultural.
Salamanca se merece el regreso de personajes como José Amador Martín a la radio o a la pequeña pantalla, pues es preciso llenar ese vacío, existente a la hora de bucear en la cultura, lejos de las alambradas que acotan las empobrecidas parameras de los elegidos.
En aquel “Rincón de encuentros” todavía reconozco carismática la figura de Aníbal Núñez, mofándose del helmántico chaqué cultural elitista y, con un vaso de valentía zamorana, a Claudio Rodríguez recordando a Platero…

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