EN EL ALCARAVÁN 4

21 de julio de 2006

Fiesta del Soneto



J. M. Ferreira Cunquero*

Sigo acariciando con fervor una joya literaria que ha llegado a mis manos desde Sevilla. Un libro extraordinariamente especial que ha alimentado su atractiva y cuidada edición con una variada muestra de sonetos escritos por más de cien poetas españoles de nuestro tiempo.
Como muy bien dice en su introducción don Enrique Barrero, presidente del Ateneo de Sevilla, Homenaje a la Fiesta del Soneto Celebrada en el Ateneo de Sevilla en 1912, no es una antología que busque mostrar una recopilación de los mejores sonetos de nuestra fecunda e importante historia literaria, o un reconocimiento o estudio que resalte o mencione a los mejores vates de cualquier época o movimiento literario. Se ha querido simplemente homenajear, desde la distancia, aquel acto festivo, que acaeció en torno al soneto en la ciudad hispalense y que tuvo una repercusión inolvidable en esa trascendental historia que ha ido nutriendo de grandes y significados acontecimientos la fructífera actividad de aquella institución, que es indiscutible referencia del más rico panorama cultural de nuestro país.
A través de sus trescientas páginas, este impresionante libro nos lleva por una seductora variedad temática que, al brotar de diferentes plumas poéticas, conforma, de manera evidentemente atractiva, una publicación que puede hacernos disfrutar plácidamente con su lectura.
El soneto es una de las composiciones poéticas clásicas que, posiblemente, no ha caído en desuso por la propia garra que encierra su estructura, siempre dispuesta a esa inauguración de las nuevas perspectivas que el poeta suele esgrimir para expresarse, cuando logra gozar la creatividad más profunda e intensa. Un soneto acoge en sus catorce musicales surcos rítmicos la misteriosa fuerza de un arroyo incontenible de palabras, que busca, hurgando cristalino en los permanentes neveros de la emoción, inciensos de sensibilidad intocable.
Este nuevo esfuerzo editorial del Ateneo de Sevilla merece por sí mismo ocupar un relevante espacio en cualquier biblioteca que se precie, dando así cobijo a la poesía, cuando ésta es capaz de abrir el inmenso ventanal que nutre los adentros de la serenidad humana.
Poetas consagrados como Gamoneda, Anglada, Murciano, Mena,… han dejado, a través de sus interesantísimos sonetos, un poso agudo de genialidad indiscutible, al lado de otros que aún perseguimos con devoción inevitable la imposible paz (seguramente de nuestras miserias) a través de la palabra. Conjunción inevitable del reencuentro vivo y veraz de la poesía, como instrumento apaciguador de ese estado de necesidad que nunca calmará su lucha creativa mientras haya de ser sobre la tierra el hombre.
Homenaje a la Fiesta del Soneto Celebrada en el Ateneo de Sevilla…reproduce, en sus primeras páginas, la crónica que publicó El Liberal el 3 de marzo de 1912. Si uno goza de las referencias que constatan la intervención magistral de Miguel Romero Martín sobre el estudio y orígenes del soneto, poder leer y saborear la intervención del inolvidable escritor y humanista sevillano José María Izquierdo (Por un Fin de Fiesta. Un entremés) enciende ese sentimiento indescriptible, que anima a entrar en el contenido del poemario con auténtica sed de lectura.
Precede, a la cosecha poética cultivada en los complicados tiempos de las ultramodernidades más densas, un soneto de nuestro siempre admirado Juan Ramón Jiménez, como homenaje a esa ligazón que mantuvo en cuerpo y alma con el Ateneo de Sevilla.
Simplemente quédame decirte, amigo lector, que si gustas de la poesía, y si en el soneto encuentras ese licor de antaño que no ha podido envejecer o pudrir los ventarrones olvidadizos del tiempo, que busques, leas y goces este libro que puede unirte, como uno, más a la permanente fiesta de la poesía.




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