EN EL ALCARAVÁN 4

21 de marzo de 2016

VIERNES SANTO



J. M. Ferreira Cunquero

 Cuando principio a escribir estas letras, es decir, en este mismo instante, acaban de ser colgados en la cruz del hambre millones de niños; otros, crucificados en las barriadas más indigentes del mundo, con toda seguridad estarán pendiendo del vil madero, junto a millones de seres humanos que, son víctimas de la violenta injusticia. Es la misma cruz del sufrimiento, que bajo su sombra cobija a las madres que sostienen sobre el regazo, cual dolorosas, a los inocentes hijos del silencio.

Sobre miles de cruces, en este instante, se enclavan los cristianos que sufren el cruel acoso del fanatismo religioso que ve en la Cruz la gran amenaza del amor fraterno; Cruz de millones de enfermos que, en los países subdesarrollados, sienten el abandono del imperio farmacéutico que basa su estructura en la frialdad del negocio; Cruz del silencio, donde el hombre es ajusticiado por no acatar las normas de obediencia, que marcan los egocéntricos dictadores, que toman el té con nuestros gobernantes a las cinco en punto de cualquier atardecer con olor a sangre reciente; inmensa Cruz donde agoniza la dignidad del hombre, mientras los poderosos países carpinteros fabricarán las cruces que, repartidas por el mundo, han de ahogar el grito de los inocentes.

Y así, amigo lector, cuando voy acabando estas palabras, los crucificados de esta pasión mundial, estarán terminando las suyas. El abrazo helador de muerte habrá hurgado en sus gargantas hasta deshacerle el áspero alarido.

Con el nuevo amanecer, en apenas unas horas, el sol cubrirá, los monótonos horizontes de la vida, donde el calvario, permanentemente, acoge al hombre que sufre, sobre la cruz más injusta del olvido.

Pero es Viernes Santo y un tal Jesús de Nazaret, en el corazón creyente, estará descolgando de las cruces mundanas a todos los hombres que han sentido en el último aliento su presencia. A todos los crucificados, cristianos o no, el universal Cristo de la Cruz, en dos días, (así lo seguimos creyendo después de centenares de añadas) amorosamente los acogerá en su seno. 
Publicado en el diario El Adelanto cuando agonizaba en esta ciudad no hace tantos años.


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