EN EL ALCARAVÁN 4

25 de febrero de 2016

SOSTIENE MI GALENO



J. M. Ferreira Cunquero
 
 Se acabó. Me ha dicho el siquiatra que por el bien de mi pobre equilibrio mental no vuelva a inmiscuirme en los fétidos asuntos de la política. Y es que al final, pese a toda la escandalera que nos recome, los cegatos partidarios volverán a encandilarse entre banderas y, apenas suene en campaña electoral el tatachín de sus partidos, se cuadrarán como devotos seguidores votando otra vez a los suyos. Vamos que el pescado aquí está vendido antes de que se ponga el cebo en los anzuelos.

Me recalca el galeno, que olvide a los jueces y a quienes los nombran en las altas jerarquías del mamoneo, porque eso del ahora por ti y luego por mí, se ha metido en las venas del Estado como cosa natural para que los listos, a nuestra costa, puedan hacer carrera.

Para vivir tranquilo no hay nada mejor que encender la tele y extasiarse con Gran Hermano o comprobar en otros programas cómo las vísceras de la cutrería se venden en los platós por cuatro perras. Visionar tres o cuatro veces la gala coñazo de los Goya y comprobar cómo algunos cachondos mentales, vestidos con cuatro trapos que valen un pastamen se ponen a dar la matraca solidaria de postín. Ya no cuela que los gritos solo suenen dependiendo de quien pueda estar dirigiéndonos la orquesta gubernamental en el gran escenario moncloino.

Ahora toca la elección del nuevo Presi, que vete a saber tú con toda esta sarta de arrimadas contra natura, lo que puede ocurrir enre poltronas.

Como dice mi amiga Ruper : que no se ponga nadie en las atalayas del poder, que llevamos unos meses solos, y además de ahorrarnos la pasta, todo sigue como siempre. Como siempre, los que están en paro, siguen parados y los que se mueven no se detienen por si las moscas. La pobreza extiende su lengua por los mismos lugares de siempre y como siempre, el que nació para montárselo se lo monta a nuestra cuenta.

Eso sí, somos felices si el trajeado mandas de cualquier institución, nos pasa la manopla por el hombro diciéndonos al oído que es uno de los nuestros…

Lo dicho, que voy a obedecer a mi matasanos preferido, pasando de estas cosas que por más que nos hagan creer que deben importarnos, sólo le interesan a los que viven a nuestra cuenta.




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