EN EL ALCARAVÁN 4

1 de mayo de 2011

MOSTRUOS


J. M. Ferreira Cunquero 
No cambia el guión. Se siguen alimentando monstruos con todo tipo de armamento, mientras se obvian las aberraciones cometidas contra los derechos humanos. Todo porque media, con absoluta impunidad, la fuerza del petróleo. De esta guisa, la violencia no tiene la misma cotización en la balanza internacional, donde se mueven los grandes cínicos del mundo bajo el asqueroso paraguas de las naciones desunidas del planeta: sede de grandilocuentes apaños a destiempo, y de ridículos ensayos teatrales, que no sirven para estrenar de una vez la obra común que proclame la igualdad entre los seres humanos.
El caso es que, cuando algunos iluminados creían que la catequesis práctica que los EE.UU. imparten en Irak por el bien del planeta había dado sus frutos, los caimanes pesebreros  despiertan del letargo. Y es que no acabamos de aprender que las alimañas, en el fondo, sólo obedecen a sus carnívoros instintos y, aunque sus desmanes se escuden en la silenciosa calma del engaño, de repente montan  la vendimia de la sangre.
Así, ahí tenemos una vez más, a la bestia (armada por nosotros) contra los tirachinas de un pueblo reventado por el infernal silencio de la injusticia.
No nos engañemos, el interés internacional y toda esta gama de opiniones gubernamentales con perfumes petrolíferos de fondo, abrevan un estribillo global, que ayuda a despreocuparnos de lo que ocurre en otros muchos lugares del sur de la tierra. Pero claro, allí no hay petróleo. Allí sólo queda el mísero resplandor de la hambruna o las guerras tribales que a la ONU y a su santísima madre le importan un pelo de rumba casposa.
Los seres humanos, ya lo vemos, se catalogan por clases y en guetos. Si puede ser, que hasta el color marque la diferencia. Lo importante es que a nosotros no se nos arrugue el traje del domingo y que nuestros niños sigan educándose en el tener, que eso es bueno para que sepan discernir, en caso de duda, a qué estatus social pertenecen.
Publicado en el diario El Adelanto de Zamora 28.04.11

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